J.D.Salinger

¿Sabes lo que me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si pudiera elegir? (...) Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura.

Helmut Newton

Helmut Newton

jueves, 30 de junio de 2011


Yo no tengo la culpa de que mis cuadros no se vendan. Pero llegará el día en que la gente reconozca que valen más que el dinero que costaron los colores para pintarlos.
VINCENT VAN GOGH

Muchos días fuera de Madrid. Participé de la fiesta del arenque en La Haya después de visitar el museo Mauritshuis. Soy un fetichista en lo que a pintura se refiere, paseo por los museos y converso con los óleos. Hago propuestas indecentes a las molineras holandesas, jugueteo con las cofias henchidas de nido de abeja, respondo a los brindis de los marineros más impertinentes, siento apetito con los bodegones de caballas y limones. La pintura holandesa siempre fue una pintura para el pecado. Los lienzos de Jan Steen, al que no conocía, son pura pintura picaresca. Allí los niños fuman a escondidas, los ancianos ofrecen monedas a las jóvenes buscando complacencias... todas las bebidas se derraman. Y todo ello al detalle. Con la misma atención que pudiera poner una tejedora en enhebrar la aguja, Steen juguetea con vicios y calamidades.

Rembrandt y Haals desfiguran el rostro, de alguna manera. A veces te preguntas hasta qué punto la modernidad en el arte no surge de la presbicia de los maestros barrocos. Algún oftalmólogo-forense debiera estudiarlo. La enfermedad acuna al arte y le enseña las primeras palabras, los primeros pasos.

Holanda es arenque y lira. El mar huele a ballenas muertas, a manteca de pez. Acudí acomplejado con un libro de Vincent bajo el brazo, él que creció en las playas de Scheveningen, donde yo tenía mi pensión. De nuevo un viaje con un libro de pintura de G. en la maleta, ese buen amigo, cabrón, que ya ni me lee.

He vuelto al barroco como se vuelve al primer amor. Ahora escucho a Vivaldi más que nunca, merced a mi amigo D. y en recuerdo de unos días de retiro en Salobreña y las Alpujarras. Van Gogh es un hijo del barroco. Cuando todos miran acomplejados el cénit de los impresionistas, él traduce la palabra de Dios y la convierte en color y en movimiento. Es su forma de arrinconar demonios, soledades. El alcohol tiene alma, como la tienen los esclavos. Una gota de cogñac se nos pierde en la garganta y va al cielo de los vagabundos para componer arcoiris. Van Gogh es hijo de Dios como la vagina es obra de Dios.

El agente naranja no sabemos de quién es obra, pero tenemos a Van Gogh que amaba el amarillo por encima de todas las cosas, y, bueno, ha estado pasando estos días con nosotros.

lunes, 30 de mayo de 2011


Aprendiendo a tejer telas de farola en farola, vamos quedando atrapados de pies y manos, todos juntos, en una masa orgullosa, por una especie de moco arácnido que viene del cielo en forma de maná. Queremos sentirnos tranquilos, creemos que aún tenemos tiempo porque todavía no ha aparecido quien nos devore, ni siquiera han insistido demasiado en sus letanías sobre la idoneidad del estado de derecho. Como Penélope, deshilamos por la noche en secreto confiando en que el tiempo jugará en nuestro favor. El destino es un demonio blanco que solloza bajo un melocotonero.

Los ojos de Telémaco llevan siglos llorando sobre nuestros tejados de topless y de geranios. ¡Recuperemos Ítaca, soldados! ¡Ningún guerrero luchando bajo mandato! ¡Ninguna mujer sola y sin abrigo, para siempre!

lunes, 9 de mayo de 2011

Sebastiao Salgado

Volviendo a casa una clínica dental ha sido atacada y han vertido pintura negra en los ventanales a lo action-painting. Quizá una ironía hacia los anuncios antiplaca, donde los dientes brillan como cristales de Swarovski.

Hay hojas en el suelo, hojas húmedas de palmera. No hay una sola palmera en toda la ciudad. Hay un ángel que va trayendo a los callejones follajes olvidados para abanicar la muerte. Un querubin arrancado de los brazos de sus padres nos inspira la extrañeza. La muerte es débil y asustadiza, se espanta deprisa con cuatro movimientos de muñeca. Los niños muertos del ayer se olvidan, se pierden en la jungla como el cadáver de un colibrí. Porque hay que seguir pensando en cómo resucitar el cadáver del niño de cada uno, y cada niño tiene un fantasma que ha sido su asesino definitivo. Cierran los ojos los niños como los búhos cansados, fatigados de vigilar la noche, han dejado la belleza de la caza a un lado, han dejado el equilibrio de la rama para que crezcan otros bulbos y otras alas.

La escalera que sube a la parte alta está como siempre, fría, muerta de miedo, meada, desprestigiada. La iglesia parece un templo fenicio, hay una oblea azul sobre la puerta que parece de mantequería.

Las gárgolas ya vuelan en bandada hacia el País de Nunca Jamás.

jueves, 28 de abril de 2011


El martes fue el cumpleaños del blog y no solo no lo recordé sino que barajé la posibilidad de huir de la ciudad y no volver a escribir más. Menos mal que, como dijo Gil de Biedma, en la vida los olvidos no suelen durar.

miércoles, 13 de abril de 2011


Escribo mientras acaricio el vientre amarillo de mi precioso caimán de plástico, del color del curry. En una de las franjas horizontales de sus cartílagos ventrales pone, en letras casi inapreciables:

2007. WING CROWN. CROCODILE. MADE IN CHINA.

Siempre he tenido caimanes de plástico, desde que mis padres compraron mi primer caimán en una tienda a la orilla del mar. Esta tarde iba a ir a pasear al parque porque el día estaba precioso y todo eso, y yo estaba algo jodido por el trabajo de hoy, porque he salido tarde y he tenido que hacer parte del trabajo de una vieja que ya sólo va para quejarse y marcharse lo antes posible, condenando la felicidad laboral de nosotros, los jóvenes con esperanza, pero al llegar a casa el caimán ha empezado a llorar como un bebé hambriento y a poner ojos así como de caimán de plástico sin vida y me he obligado a esperar al anochecer. Por tanto escribo algunas cosas que vienen pasando ultimamente.

1. J.A. y yo nos disponemos a escribir un guión de cine. Lo decidimos el otro día espontáneamente entre tinto y tinto de verano en una terraza. El viernes tengo que enviarle sin falta los 10 mandamientos del proyecto, unas cuantas premisas que pueden ser incumplidas en cualquier momento por cualquiera de los dos. Seguro que este proyecto sin fundamento llegará a buen puerto, el único afán es el de construir una historia lo más excéntrica posible y alejada de las posibles interpretaciones del post-modernismo. Quizá éste sea el primer mandamiento, como dijo Dios, el más importante, del que derivan todos los demás, el que puede incumplirse de la manera más fea.

2. Tengo pendiente ir a la Academia de cine para ver Une Giraffe de Buñuel, un proyecto que han recuperado unos cuantos sobre un poema visual diseñado con Giacometti. Seguro que al final se me olvida y me molestará al darme cuenta.

3. El otro día fui al mercado y me desenvolví con soltura. C. se sintió orgullosa. Calculo a la perfección los gramos necesarios para todas las comidas. Fresas, puerros, muslos de pollo, sólo se me fue la mano con las acelgas y ahora necesito 15 amigos que vengan a degustarlas. Al caimán no le gustan ni ver, ofreciéndoselas giró la cabeza y balbuceó contrariado: "Matafrailes". Este caimán domina el argot de los pueblos de Teruel con una facilidad que me deja helado.

4. Asistí a la exposición de Chardin del Prado la misma mañana en que J.A. estaba chapoteando en calzoncillos en una ciénaga de la pradera de San Isidro, después de una noche de alcohol y drogas psicotrópicas. Me gustaron los bodegones de Chardin, los primeros son magníficos, con rayas y arenques y platos de ciruelas y gatos acechándolos de pelo erizado. También los que pintó en los últimos años, aunque éstos ya parecen una ofrenda de gratitud, una despedida del mundo, mientras que los primeros tienen la frescura de una mesa lista para comer preparada por un Caín ingenuo, por un pastor pobre que está a punto de recibir el rechazo del Dios de sus padres.
Pasé después por Goya y juro que miré La pradera de San Isidro un poco molesto, no sé, decepcionado, quizá por no haber asistido a la fiesta, al amanecer.

martes, 5 de abril de 2011


Una multinacional del zapato italiano será dueña del Coliseo romano durante los próximos 15 años a cambio de financiar su restauración. Nada como unas ruinas imperiales bien salpicadas de meados. Nos empeñamos en reconstruir cuando la ruina es, en verdad, quien abona los tuétanos de lo que está por llegar, de lo verdadero.

Uno se pregunta dónde ha quedado la izquierda italiana. Quizá la CIA terminó por enterrarla con el hormigón de las autopistas bajo la arena de la Vía Apia. ¿Dónde está la izquierda de todas partes?

Me atormenta una certeza: imposible hacer izquierda desde la legalidad. Es dar oxígeno al alimento que aspira a perdurar. El sistema está concebido para que ésta fracase en su interior y desemboque en el desencanto de sus allegados. La verdadera izquierda anaerobia, abisal, la izquierda que perdura siempre hay que desenterrarla rápido del corazón de los bandoleros muertos, hay que trasplantarla, es un órgano que no se rechaza cuando anida en el interior del hombre desencantado.

sábado, 26 de marzo de 2011


EL BRILLO DE LO AUTÉNTICO (JOSEPH ROTH)

Hallándose Zadie Smith dando unas clases de literatura en la India, en la ciudad de Madrás, un alumno le preguntó por qué tenía tantas ganas de agradar. Creo que éste es el tipo de pregunta que puede obligar a casi todo el mundo a pensar, quizás porque antes de responder conviene revisar el estado de nuestras relaciones con el fracaso, al que tanto tememos. De hecho, queremos agradar porque no nos gusta fracasar y que el destino nos de la espalda. Hay dos formas distintas de derrota: ante los demás, ante nosotros mismos. Fracasar ante los demás, si uno tiene humor y ganas de vivir, carece de importancia porque depende exclusivamente del estúpido o desinformado juicio de los otros. Pero el otro tipo de fracaso es mucho más duro, sobre todo si incluye la traición a nuestra propia moral, a nosotros mismos.

Al comentar la pregunta de Madrás y reflexionar sobre el fracaso, escribe Zadie Smith: “Quienes como yo han crecido bajo el signo de la posmodernidad observamos con escepticismo el concepto de autenticidad. Se nos enseñó que ésta no tenía sentido. Ante esto, ¿cómo asumir el hecho de que para un escritor el fracaso más profundo, el más auténtico, es el de la traición a uno mismo?”

Esto sitúa al concepto de autenticidad en estado de relectura. ¿Pasó a ser lo autentico un concepto trasnochado y rústico cuando se impuso la tendencia moderna a tener muchas personalidades en una sola alma? Está claro que si uno, por ejemplo, es muchos poetas al mismo tiempo, difícilmente va a preocuparse de haber traicionado flagrantemente a una de sus personalidades. Quizás esto explique que hoy en día, cuando los escritores admiten fracasos, generalmente les guste reconocer sólo los pequeños. Es muy fácil aceptar que hay frases que chirrían, que dan pura vergüenza, pero más complicado resulta enfrentarse al hecho (escribe Smith) “de que hay libros completos que escribimos sonámbulos y para los que ‘inauténtico’ sería el calificativo más apropiado”.

La palabra ‘inauténtico’ nos trae a la memoria la hoy en día tan apagada y supongo que pasada de moda “filosofía del arte”, una manera de ver las cosas que percibe al acto creativo como una manifestación implícita de fidelidad del autor a su mundo propio y no a valores externos a ese mundo como podrían ser la tradición histórica o el valor comercial. De lo autentico y del gran fracaso que conlleva la traición a uno mismo que provoca la implacable venganza del destino habla El Leviatán, imprescindible libro de Joseph Roth que cuenta la historia de Piczenik, un comerciante de corales de la ciudad de Progrody que ama los corales auténticos, criaturas del pez original Leviatán, y sin embargo no sabe resistir el falso engaño de los falsos corales de celuloide. Sólo una nostalgia ocupa su corazón: nostalgia de la patria de los corales, del mar. Cuando aparece el diabólico Lakatos, un vendedor de corales falsos, Piczenik se aviene a comprar algunos, mezclándolos con los suyos; entonces el destino le vuelve la espalda. Todo el relato tiene la ejemplaridad de la parábola. Quien traiciona lo más auténtico de él mismo, está perdido.

La relectura de El Leviatán me confirma que es una obra maestra que cada día nos recuerda más a la situación actual de lo literario en un mundo en el que hasta la prensa cultural, de forma más que alarmante, está arrinconando las noticias sobre libros. Se dedican grandes reportajes a los avances digitales, al inquietante futuro de internet, al peligro de que se extingan los textos impresos, pero nadie parece hacer mucho para seguir hablando de libros con la normalidad de antes: o se habla de que éstos van a desaparecer, o ya directamente no se habla y se prefiere llenar páginas con un modisto nazi, por ejemplo. Creo que, de vez en cuando, convendría que alguien comentara con mayor amplitud lo que se edita entre nosotros, incluso que explicara algo que es completamente autentico, una noticia bomba que diría una gran verdad: jamás se ha editado como ahora, con tanta pasión y con un nivel –si nos acordamos de las editoriales independientes- altísimo, un verdadero punto elevado en la historia del libro en nuestro país. Y eso a pesar de que esa industria tiene que convivir con los advenedizos que, alejándola de la autenticidad, es decir traicionando a los corales verdaderos, la llevan hacia un clima de fin de trayecto. Ese clima conecta con la traición a sí mismo del comerciante Piczenik y desde hace tiempo va llevando a la vieja Poética hacia un paisaje de desastre que hace temer que al final, por la vía directa de tanta ruina moral, el destino acabe dándonos la espalda.

Todo esto me lleva a recordar cuando Alberto Manguel apadrinó la palabra “prístino” a la hora de seleccionar una del idioma castellano que precisara ser rescatada del olvido. Sus razones fueron: Se refiere a lo que perdura en el tiempo con vigor y tiene el brillo de lo auténtico. Atribuye un resplandor especial. En estos tiempos de simulacros y falsificaciones, es una palabra que no encuentra fácilmente dónde posarse. De manera que lo prístino se oculta detrás de sinónimos difusos: primitivo, antiguo, original. Más que un arcaísmo es una palabra que debe esperar para ser usada. Esperemos”

Viendo que entre nosotros se va poniendo de moda el engaño, el fraude artístico –el homenaje hispano tardío a Fake de Orson Welles, por ejemplo-, la poética ya trillada de lo heterónimo, el remake que traiciona el espíritu de lo imitado, lo cibernético como ilusoria acreditación de modernidad, todos los tópicos de una posmodernidad que llega a nosotros tan tarde (castizos comentaristas vernáculos registrando ahora la existencia de la ‘autoficción’ cuando ésta pasó a mejor vida hace más de dos décadas), uno termina por decidir que lo mejor será permanecer en lo auténtico que tiene todo camino propio. A fin de cuentas, seguir esa vieja senda permite alejarse de estilo ramplón, trillado, inane, de tantos escritores americanos que surgen de los departamentos de literatura creativa, llena de fórmulas y carente de una sola voz auténtica. Y, además, permite no tener que pensar más en recurrir a aquello de lo que hablaba Auden cuando decía que los artistas cambian de visión del mundo para renovar su poética. ¿Para qué renovarla si eso no garantiza ser moderno y si, además, ser moderno es una cuestión sólo de clasificación, enteramente ajeno a toda valoración artística?

En todos los tiempos históricos ha habido una modernidad, pero ésta, como tan razonablemente explica Félix de Azúa en su Diccionario de las Artes, no puede conocerse hasta el siguiente momento de la modernidad: “En el siglo XII, por ejemplo, la modernidad de la construcción gótica cortaba con la construcción románica, la cual se veía, de ese modo, lanzada al pasado. Pero que el gótico iba a ser la modernidad del siglo XII es algo que sólo se supo después” A fin de cuentas, nadie puede saber en qué consiste la modernidad del momento presente y de nada sirve que algunos se presenten con esa etiqueta. Es más, cuando haya desaparecido el momento presente, se habrá presentado una nueva modernidad. En medio de ese panorama, la autenticidad parece una carta menos necia si se quiere innovar en medio de la monotonía de lo falso y asegura, de paso, la no traición a nuestro camino de siempre y a nuestra poética inamovible y hasta nos aleja del fracaso más temido, el fracaso más autentico, aquel que amenazaría con destruir lo que debería ser indestructible: nuestro “prestigio propio”.

ENRIQUE VILA-MATAS

martes, 15 de marzo de 2011

XVI. LUIS BUÑUEL


Al igual que todos los miembros del grupo, yo me sentía atraído por una cierta idea de la revolución. Los surrealistas, que no se consideraban terroristas, activistas armados, luchaban contra una sociedad a la que detestaban utilizando como arma principal el escándalo. Contra las desigualdades sociales, la explotación del hombre por el hombre, la influencia embrutecedora de la religión, el militarismo burdo y materialista, vieron durante mucho tiempo en el escándalo el revelador potente, capaz de hacer aparecer los resortes secretos y odiosos del sistema que había que derribar. Algunos no tardaron en apartarse de esta línea de acción para pasar a la política propiamente dicha y, principalmente, al único movimiento que entonces nos parecía digno de ser llamado revolucionario: el movimiento comunista. (...) el verdadero objetivo del surrealismo no era el de crear un movimiento literario, plástico, ni siquiera filosófico nuevo, sino el de hacer estallar la sociedad, cambiar la vida.

A menudo me preguntan qué ha sido del surrealismo. No sé qué respuesta dar. A veces digo que el surrealismo triunfó en lo accesorio y fracasó en lo esencial. André Bretón, Éluard y Aragón figuran entre los mejores escritores franceses del siglo XX, y están en buen lugar en todas las bibliotecas. Max Ernst, Magritte y Dalí se encuentran entre los pintores más caros y reconocidos y están en buen lugar en todos los museos. Reconocimiento artístico y éxito cultural que eran precisamente las cosas que menos nos importaban a la mayoría. Al movimiento surrealista le tenía sin cuidado entrar gloriosamente en los anales de la literatura y la pintura. Lo que deseaba más que nada, deseo imperioso e irrealizable, era transformar el mundo y cambiar la vida. En este punto -el esencial- basta echar un vistazo alrededor para percatarnos de nuestro fracaso.

El surrealismo. 1929-1933.
Mi último suspiro. Luis Buñuel.
XV. BENJAMIN PÉRET


Mon avion en flammes mon château inondé de vin du Rhin
mon ghetto d'iris noirs mon oreille de cristal
mon rocher dévalant la falaise pour écraser le garde-champêtre
mon escargot d'opale mon moustique d'air
mon édredon de paradisiers ma chevelure d'écume noire
mon tombeau éclaté ma pluie de sauterelles rouges
mon île volante mon raisin de turquoise
ma collision d'autos folles et prudentes ma plate-bande sauvage
mon pistil de pissenlit projeté dans mon oeil
mon oignon de tulipe dans le cerveau
ma gazelle égarée dans un cinéma des boulevards
ma cassette de soleil mon fruit de volcan
mon rire d'étang caché où vont se noyer les prophèthes distraits
mon inondation de cassis mon papillon de morille
ma cascade bleue comme une lame de fond qui fait le printemps
mon revolver de corail dont la bouche m'attire comme l'oeil d'un puits scintillant
glacé comme le miroir où tu contemples la fuite des oiseaux mouches de ton regard
perdu dans une exposition de blanc encadrée de momies
je t'aime

Mi avión en llamas mi castillo inundado de vino del Rhin
mi ghetto de lirios negros mi oreja de cristal
mi roca rodando por el acantilado para aplastar al guarda rural
mi caracol de ópalo mi mosquito de aire
mi edredón de aves del paraíso mi cabellera de espuma negra
mi tumba agrietada mi lluvia de langostas rojas
mi isla voladora mi uva de turquesa
mi colisión de autos locos y prudentes mi arriate silvestre
mi pistilo de cardillo proyectado en mi ojo
mi bulbo de tulipán en el cerebro
mi gacela perdida en un cinema de los bulevares
mi cofrecillo de sol mi fruto de volcán
mi risa de estanque oculto donde se ahogan los profetas distraídos
mi inundación de casis mi mariposa de morilla
mi cascada azul como una ola de fondo que hace nacer la primavera
mi revólver de coral cuya boca me atrae como la boca de un pozo reverberante
helado como el espejo en que contemplas la huida de los colibríes de tu mirar
perdido en una exposición de lencería enmarcada de momias
te amo

Benjamin Péret


(Ni que decir tiene que este poema está dedicado a C. que estudia francés en voz alta con las piernas encogidas sobre el sofá. Esperemos que no le moleste que Péret se disfrazara para esta ocasión especial de torero)

viernes, 11 de marzo de 2011


One foot in the grave me lo envió por correo una mujer que vivía en Leicester, en una barca repleta de begonias que había amarrado en un lateral del canal aquel mismo año. Fue mi profesora de inglés ese verano. Junto a la copia del disco de Beck me mandó una postal con la Mona Lisa de Basquiat. Decía que de vuelta a su barca de Leicester la había encontrado con todas las flores muertas, porque la vecina que le iba a cuidar las plantas había tenido un accidente con el coche y estaba en el hospital. Luego no supe si se había puesto bien. Creo que cogió la barca y se la llevó a otra parte. Yo le envié alguno de mis discos por si le podían animar, discos de flamenco sobre todo. Unos meses después los encontré de vuelta en mi buzón, con aspecto de haber estado largo tiempo en el fondo de un cajón.

Hacía años que no escuchaba este disco que lo creía perdido. Las mejores canciones son Sleeping bag, Cyanide breath mint, See water, Asshole, Outcome y Girl dreams. En mitad de una canción se escucha al bajista toser, en otra se cansan de tocar a mitad y lo dejan, pero todas las canciones tienen un talento incuestionable y son inexplicablemente breves. Es justo el disco que necesitaba para esta mañana y además así he recordado a la persona que me lo descubrió, esa completa desconocida que cambió su barco de lugar.

Nota: El fotograma que ilustra es de la película L'atalante, de Jean Vigo, que precisamente he visto esta mañana. En ella, una mujer joven de pueblo se casa con el capitán de una barcaza que recorre el Sena y éste se la lleva a navegar por el mundo. El segundo de a bordo es un viejo marinero que duerme debajo de los dientes de sierra de un pez sierra y que tiene el camarote repleto de marionetas y recuerdos de los puertos del mundo.

A veces no sé si es el mundo o mi propia cabeza la que pone de acuerdo a las cosas para animarlas a aparecer al mismo tiempo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Majestat Batlló. Siglo XII


Exposición de arte románico del MNAC en Madrid. Redescubro después de años la nostalgia de la carcoma. La carcoma deja los santos de madera repletos de agujeros de escopeta, de tragaluces y zorreras. Por ella los corazones inertes respiran, parece que completara la vida de la madera muerta, que la dotara de algo así como una resurrección. Los muebles de la infancia están poblados de carcoma y ahora nos parece que vivían más y mejor. Hemos desterrado a la carcoma y me pregunto dónde se esconde ahora que necesitamos que nuestros hogares respiren de alguna manera.

jueves, 3 de marzo de 2011

XIV. TOMMY HALL


13th Floor Elevators, grupo de rock psicodélico, contó entre sus filas con el primer gran maestro del jarrón eléctrico, Tommy Hall. Todos hemos aprendido en la infancia a hacer música con el cuello de las botellas, pero sólo Tommy Hall hizo de ello su leit motiv. En realidad el jarrón eléctrico no fue un instrumento de diseño específico, lo único que Tommy Hall tenía que hacer era sujetar un micrófono con la mano junto a la boca con la que soplaba en el interior de un jarrón.

Entre el 1 de enero de 1966 y el 31 de diciembre de 1970, los años de mayor éxito de la banda, se estima que Tommy Hall tomó ácido lisérgico en 317 ocasiones. Se vanagloriaba de no coger nunca el instrumento sin ponerse de ácido y lo cierto es que se le considera uno de los grandes usuarios de LSD de la historia de Norteamérica. Por lo demás Tommy Hall se encuentra en estos momentos finalizando un libro sobre un supuesto modelo divino en la conformación del Sistema Solar. Hay biografías que quizá nunca serán escritas y que, por lo menos, merecerían una reseña.

viernes, 18 de febrero de 2011

EL ÁNGEL EXTERMINADOR. LUIS BUÑUEL


He descubierto la película de Luis Buñuel "El ángel exterminador". Estoy entusiasmado con ella. Además revisando sus memorias después de ver la película leo:

Me gustan las armas y el tiro. He poseído hasta 65 revólveres y fusiles, pero vendí la mayor parte de mi colección en 1964, persuadido de que iba a morir ese año. He practicado el tiro un poco por todas partes, incluso en mi despacho, gracias a una caja metálica especial que coloco delante de mí sobre uno de los estantes de la biblioteca. No se debe disparar jamás en una habitación cerrada. Así perdí yo una oreja en Zaragoza.

Me gustan los pastelazos. En varias ocasiones he sentido la viva tentación de introducir una escena de pastelazo en una de mis películas. Siempre he renunciado a ello en el último momento. ¡Lástima!

Adoro los disfraces, y eso desde mi infancia. En Madrid, a veces me disfrazaba de sacerdote y me paseaba así por las calles, delito castigado con cinco años de cárcel.

miércoles, 16 de febrero de 2011


Nada como llegar a casa de mala hostia después del trabajo y poner el "Historie de Melody Nelson" de Serge Gainsbourg al máximo volumen. Recuperas instantáneamente el espíritu de las apetencias reales. Cuando escucho este disco me acuerdo de Jean Baptiste Pigalle, escultor francés del siglo XVIII, cuyo apellido da nombre al barrio nocturno de París, el de los burdeles. Pigalle fue un escultor disciplinado, amante del arte clásico, tras viajar a Italia y regresar a Francia se ganó la amistad de Madame de Pompadour, amante y favorita del rey Luis XV e impulsora de la cultura, protectora de los enciclopedistas.

De las leyendas más apasionantes de Madame de Pompadour me resulta especialmente grata aquella que asegura que sobre su pecho se moldeó la primera copa de champagne. Este hecho aparentemente banal resulta especialmente esclarecedor. La marquesa poseía numerosos palacios en París, entre ellos el actual palacio del Elíseo, sede de la presidencia de Francia, pero sin ninguna prepotencia ella puso la teta al servico de los bebedores y el palacio al servicio del poder. En Francia puede importar poco lo que hagas con una vida dedicada a la cultura, lo trascendente es apropiarte de una buena leyenda erótica o, en su defecto, como ocurre con el escultor Pigalle, feo artesano, conseguir que en tu quartier abran muchos burdeles.

De todas formas ya lo sugirió Gainsbourg: La fealdad tiene algo superior a la belleza: dura más.

martes, 8 de febrero de 2011


Nuevamente no he podido soportar la visión de los mechones de pelo falso de la estantería del supermercado, los que anuncian los tintes. He salido a la calle sin comprar nada y he tomado un vermut de media mañana para templarme. Al salir del bar pienso en una posible historia sobre un cardenal italiano que, vestido a la manera del retrato de Inocencio X, se enamora del mechón pelirrojo del Sabeco y acude a visitarlo todas las mañanas. Finalmente el cardenal, cansado del cierre del supermercado los domingos, decide abandonar los votos por haber convertido el domingo en un día a aborrecer en lugar de un día sagrado.

jueves, 27 de enero de 2011


Todos los inviernos vuelve la fiebre y la bilis por la nariz y la visita de los querubines tuertos, que mojan la cama, mamá, con sangre y linfa. Tengo la puerta de la nevera repleta de latas amarillas oxidadas de tónica, por si la fiebre resulta ser palúdica. Con la fiebre mis gafas adquieren más dioptrías y distingo en el vaho de la ducha a los trompeteros de Jericó quebrando mis costumbres por la mitad, es momento de preguntar a los ángeles dónde compran las mudas, si las lavan en el río de la vida o son pañales de usar y tirar para la demencia.

jueves, 13 de enero de 2011

Sebastiao Salgado

Hay ostrakones de arcilla coronando las puertas de los despachos de Recoletos: La muerte golpeará con su bieldo a aquel que turbe el reposo del faraón.

La banca está muerta, pero ha guardado sus tesoros para la prosperidad de los hongos, para atravesar la eternidad provista de oro y puntas de flecha de marfil por si hay que martirizar nuevos esclavos. Nosotros tenemos modales de egiptólogo fallido, sin gloria, sin fama, sin tesoro, sin armas. De vuelta a casa nos miramos el cuerpo en el espejo y hay que ponerse a cuidar la sarna noruega que nos machacó en la expedición. La banca tiene una maldición destinada al intruso que es como la del faraón. Ahora que han vaciado las cámaras acorazadas, las fortunas, como las miserias, ocupan folios ribeteados. El capital se disuelve como un cadáver, pero ellos han inventado el formol de los dineros, consiguen que uno sea pobre para siempre.

En época de quiebras la ostentación se refugia en los palacetes y no sale hasta la noche en que va a cavar escondrijos a los galachos. La banca, como la lombriz del Guadiana, no volverá a ver la luz hasta que el subsuelo no repugne de lo hediondo, hasta que no fermenten los frutos de pulpa negra de la ocultación.

miércoles, 5 de enero de 2011

Two comedians. Eduard Hopper


En la última mesa de un insulso McDonalds rodeado de conversaciones a voz en grito, salvando cada página de la salpicadura de las salsas de colores, retomo la lectura un tanto postergada del viaje de Ferdinand Bardamu. Dejé a Ferdinand en Nueva York y hoy me he despertado con la obsesión imparable de rescatarle. Se había quedado atrapado en la página 260, asqueado con el ruido de la ciudad y con esta vida que oculta todo a los hombres. Ahí estaba gritando desde lo alto de un rascacielos: "¡Socorro! ¡Socorro!", para poner a prueba la compasión de los transeúntes. Se la suda. Se la suda.

Es un viejo hijo de puta, Ferdinand. Todos lo sabemos. Ha sido víctima de todas las cosas, de todas las fiebres, de todas las verrugas genitales, de todas las humedades y mordiscos que pueda ofrecer una trinchera. Ha sido el marginado, el loco, el indecoroso, el pequeño miserable que no merece ni el esfuerzo de ser noqueado por sus enemigos, a su vez irrelevantes. Y entonces, después de todo un relato de parsimonioso recelo ante todas las posibilidades de una vida, esta declaración de amor:

Tal vez sea eso lo que busquemos a lo largo de la vida, nada más que eso, la mayor pena posible para llegar a ser uno mismo antes de morir.
Años pasaron desde aquella marcha y más años... Escribí con frecuencia a Detroit y después a todas las direcciones que recordaba y donde podían conocerla, a Molly, saber de su vida. Nunca recibí repuesta.
Ahora la casa está cerrada. Eso es lo único que he sabido. Buena, admirable Molly, si aún puede leerme, desde un lugar que no conozco, quiero que sepa sin duda que yo no he cambiado para ella, que sigo amándola y siempre la amaré a mi modo, que puede venir aquí, cuando quiera compartir mi pan y mi furtivo destino. Si ya no es bella, ¡mala suerte! ¡Nos arreglaremos! He guardado tanta belleza de ella en mí, tan viva, tan cálida, que aún me queda para los dos y para por lo menos veinte años aún, el tiempo de llegar al fin.
Para dejarla, necesité, desde luego, mucha locura y un carácter chungo y frío. Aún así, he defendido mi alma hasta ahora y Molly me regaló tanto cariño y ensueño en aquellos meses de América, que, si viniera mañana la muerte a buscarme, nunca llegaría a estar, estoy seguro, tan frío, ruin y grosero como los otros.

viernes, 24 de diciembre de 2010

XIII. JEAN-LUC GODARD


Leo en una revista cultural una larga entrevista que Jean-Luc Godard concede desde su casa de Rolle (Suiza) a la revista Les Inrockuptibles a propósito del estreno de su película Film Socialisme.

Después de leer esta entrevista voy a intentar ver todas sus películas, aún a riesgo de aburrirme un montón. Por el momento solo he visto Al final de la escapada (1960) unas 10 o 12 veces.

1. "... el derecho de cita apenas existe en el cine. En literatura se puede citar extensamente. En el libro sobre Henry Miller que escribió Norman Mailer hay un 80% de Miller y un 20% de Mailer. En la ciencia, ningún científico paga derechos por utilizar la fórmula elaborada por un colega. Esto es un derecho asumido que en el cine, sin embargo, no existe. El derecho de autor realmente no tiene razón de ser. Yo no tengo derechos. Al contrario, tengo deberes".

2. "P: Su película se sube a la red al mismo tiempo que se estrena en las salas...
R: La idea no es mía. El hecho de que Film Socialisme esté en Internet (sólo para Francia) es una idea del distribuidor. Ellos han aportado el dinero para la película, así que hago lo que me piden. Si hubiera dependido de mí, yo no la hubiera estrenado de esta manera. Hemos tardado cuatro años en hacer la película. Yo creo que la película se debería haber beneficiado de la misma generosidad en la distribución que tuvo en la duración de su rodaje.
P: ¿Qué quiere decir exactamente?
R: A mí me hubiera gustado que contratáramos a una pareja, a un chico y una chica que estuvieran vinculados al cine, con ganas de mostrar cosas, el tipo de jóvenes que te encuentras en los pequeños festivales. Se les da una copia en DVD de la película y, luego, se les pide que asistan a un curso de paracaidismo. Entonces, señalamos al azar algunos puntos en el mapa de Francia y ellos se tiran en paracaídas a esos lugares. Su misión consistiría en proyectar la película en el lugar donde aterricen. En un café, en un hotel... tendrían que apañárselas como puedan. El precio de la sesión podría ser 3 o 4 euros, no más. Además, hubieran podido filmar su aventura y venderla después".

3. "P: La crisis griega resuena con fuerza en su película...
R: Deberíamos darle las gracias a Grecia. Occidente es quien está en deuda con Grecia. La filosofía, la democracia, la tragedia... Siempre olvidamos las relaciones entre democracia y tragedia. (...) El mundo tecnólógico en el que vivimos se lo debe todo a Grecia. (...) Así que todo el mundo le debe dinero a Grecia hoy en día. Podría reclamar millones de millones en concepto de derechos de autor al mundo contemporáneo y sería lógico dárselos. Sin dilación".

4. "... algunas veces las cosas se ven más claras cuando van a peor. Cuando Chirac se encontró en segunda ronda con Le Pen yo creo que la izquierda debería haberse abstenido y no votar a Chirac. Es mejor dejar que llegue lo peor. Porque en ese momento, hace falta reflexionar".

5. "Yo no creo en el concepto de una obra . Hay obras, se producen algunas nuevas, pero la obra en su conjunto, la gran obra, es algo que no me interesa. Prefiero hablar de un camino. En mi trayectoria hay altos y bajos, hay tentativas... He puesto mucha paja. Lo más difícil de este mundo es decirle a un amigo que lo que ha hecho no es muy bueno. A mí me ha faltado ese amigo".

sábado, 18 de diciembre de 2010

El sol se levanta como una hogaza de oro sobre Pfeiffer beach.
La roca enhebra la luz por donde anidan los cormoranes.
Yavé me ha revelado en sueños el advenimiento de la ola perfecta.
La arena es inconclusa, como los hijos de Abrán.
Tengo unas pocas horas para aprender el arte del surf.

¿Qué hacer con las profecías cuando eres torpe y la luz irrepetible?

martes, 7 de diciembre de 2010


El sueño avanza por cada minuto de vigilia como un surtidor abierto taponado con algodones. Me aburre la perspectiva de dormir. Estoy esperando en casa la visita del delirio. La lluvia suena allá fuera como la canción de un coro de peces voladores. Cada pez nada o vuela sientiéndose el bendecido de Dios, pero Dios solo da pulmones a los anfibios.

Estaré recluido en casa hasta que la vida amordazada llegue a su fin.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Calafateador. Francisco Neiro


Decido un pequeño homenaje sobre la marcha a todos los escultores del mundo, mi profesión más envidiada. Leo en el periódico que cierra el Chillida Leku, donde peregriné para huir de los pasos con Cristos y apóstoles lastimosos en una Pascua desastrosa de hace ya algunos años. Me entristezco porque caduca para el mundo la escultura de lo invisible, de lo inservible. Llueve esta tarde en Madrid. En mi buhardilla no hay espacio para la piedra, no hay un horno con que soldar, no tengo hachas con las que rebuscar en la madera. Solo tengo periódicos con los que no manchar el suelo, ahora que tengo la nuca húmeda, ahora que mi mente rezuma gotas negras de mercurio. Salgo a la calle donde los cláxon amamantan a las multitudes. Paseo buscando galerías, templos paganos. Durante una hora camino entre titanes de madera de pino mediterráneo, bailaoras, calafateadores pintados por la mano de Leiro, y luego en la calle otra vez, de nuevo abandonado por la madera, camino entre los charcos pensando en invadir los arrozales. Un taller donde dormir, un taller donde ocultarme, un taller donde despertar con toda esa masa pagana mirándome, como un dios-fauno feo, terrible, de las fuentes y los caudales. Y mientras camino de vuelta a casa, otra vez los cláxon... "Esta brumosa mañana de invierno / no desprecies la joya verde entre las ramas / sólo porque es la luz del semáforo".
Et in Arcadia ego.

domingo, 28 de noviembre de 2010


JAMES ENSOR

Ensor dibuja los soles de Ostende vomitando y a los payasos del mundo orinando de cara a la pared porque la luz tiene un reverso de angustia y una promesa de desaparición que falsea y agota todas las fiestas. Ensor levanta la copa de tinta o de sanguina brindando por el fin de los maleficios y luego la derrama sobre los ojos de los comediantes, el hijo de puta, y al volver en sí ya se quitan las máscaras blancas de demonio negro y se van al Congo a matar niños escuálidos para tener con que reir el resto de sus días. Hay un Cristo que es el de Ensor que es el Cristo entre los demonios, o sea, un Dios que a la vez es tentado y acosado por el mal. Y luego está el hombre, el vecino, la prostituta, el alcalde, que engendran hijos a los que hacen crecer bajo máscaras de fealdad, de infamia, esas que se adhieren a la cara de los recién nacidos y que no se destiñen con el agua de los bautizados. Esas que como en ese cuento chino ancestral terminan dotando al rostro verdadero con la forma de la máscara que sostienen, y ahí es donde Ensor dibuja la duda en cada hombre, en cada mujer: ¿qué máscara, qué rostro me identifica si los astros me observan nauseosos, pero siguen dando vueltas y siempre, siempre retornan?

lunes, 22 de noviembre de 2010

Banjo Sailor. Chad Elliott


Abro una botella de vino blanco y escucho un programa de bluegrass en la radio.

Yo sabía que la radio tenía que volver en algún momento a llenar el silencio de mi noche en las buhardillas. Este silencio se mueve por aquí con un ánimo de culo de camello en la noche del desierto, incrédulo del frio, casi hambriento de animales desconocidos, con un hambre que hace desgarrar y quebrar huesos a los propios herbívoros. Las cepas sin pellejo bailotean con los pastos azules de Kentucky y ya no echaré de menos las luces amarillas del televisor, ahora que todos los programas los recuerdo con una asepsia de diferido, ahora que quiero el instante vivo de la radio, el error del sonido entrecortado.

Una canción termina y el locutor, que tiene voz de haberse quedado dormido soñando con lolitas, enumera las anécdotas de vida de estos hombres de música y yo así como ensimismado recuerdo ese párrafo de Henry Miller en que dice que acariciar un coño es como tocar el banjo.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Irrealidades 2


Aquí tenemos un par de cabezos y un palomar y algunos caminos entre higueras por donde escapar de la hora de la cena. Si en los caminos, a la noche, te pica un alacrán, hay que llamar a un guitarrista viejo para que toque junto a la cama hasta el amanecer. Sí, solo así se cura y se adormece al veneno. Un guitarrista se mató yendo para una noria del campo de los mozos porque su bicicleta se oxidó de repente al pasar junto al olivo centenario, o eso es lo que dicen al menos. Me gusta subir a mear al palomar, que siempre está vacío de pájaros porque se los han comido los gitanos. Como los gitanos tocan bien templado, entregamos a las palomas a cambio de la protección de sus fandangos. Después de una noche de velar al envenenado, hay que llamar al mosén para que bendiga el vino de la casa del día siguiente. El gitano entonces, queda también bendito, y siempre será recibido en esa casa. Si el muchacho sana finalmente, la familia le entrega un olivo de los de sus campos. Los gitanos marcan sus olivos con sangre de los pichones, dibujando círculos encarnados. A veces a su sombra conciben a los guitarristas, los gitanos.

martes, 26 de octubre de 2010

XII. FRANCISCO UMBRAL


- ¿Dios existe o soy yo que estoy equivocado?
- Usted está equivocado, pero Dios también.

Entrevista a Francisco Umbral.

miércoles, 20 de octubre de 2010


Hay canciones que te visitan en tardes como estas y te devuelven al desgarro de los años pasados, los años de la tristeza absoluta, los años de la depresión más íntima. Esos años donde cualquier escusa era buena para huir de las calles y las avenidas que te habían visto crecer, torcido, con los brotes arrancados, como un árbol escuálido. La ciudad que me atormentaba quizá ya no es la misma ciudad porque las almas de los amigos muertos ya no la sobrevuelan, porque el frío de la necesidad de otros lechos, el aburrimiento de la misma cama todo el tiempo ya no me coge desprevenido sin una cerveza en la mano y un pitillo con el que mirar para otro lado con contundencia. Ahora veo todo eso y lo canto con voz ronca y dodecafónica: que la vida está para follársela manchando las sábanas con lo que venga, y yo no lo sabía. Pienso en esos años de sacrilegio y me recuerdo triste casi todo el tiempo, creo que no es una exageración. He pasado triste la mayor parte de los años de mi juventud y decir que no me arrepiento quizá sería mentir.

Echo en falta, en verdad, la libertad de la huida, la nutrición que nos dió la carretera, la fuga disociativa del soldado que ha visto morir a sus amigos y a la que creía su patria, que al final resultó ser peor que una madrastra pedófila. Echo en falta los autobuses de noche, por carreteras secundarias, la fantasía de tener a los lobos al otro lado del cristal, acechando muy de cerca. El brillo de otras ciudades en el fondo del horizonte, la promesa de que había otra vida que me estaba esperando, la duda de si esa vida se cansaría de esperarme.

Avanzan los años y las canciones te devuelven al agujero del que has salido, sin ninguna compasión, así de bruces, como debe ser. Hay cosas que se han resuelto, pero hay cuentas pendientes todavía. Hoy hay grandes amigos esperando al otro lado del teléfono, quizá nuestros teléfonos hablan entre ellos cuando parece que están en silencio encima de la mesa (Pamuk dixit); hay grandes historias que nos han pasado y que casi nadie sospecharía, hay leyendas escritas sobre el asfalto y las aceras y firmadas con la orina de nuestra tristeza.

Tenemos todo para coger el pasado entre las manos y poder decir, con el poeta: fue una época.

sábado, 16 de octubre de 2010

Perro enterrado en arena.
Francisco de Goya

He cenado un plato de rúcula y leche fresca del día y como es madrugada del sábado no he querido salir a los bares ni a compartir nada con nadie, he querido quedarme en el sofá escuchando la música que me hace feliz desde siempre casi a oscuras. Luego quizá salga a dar un paseo por el nuevo barrio y mire los rincones más oscuros buscando a los murciélagos. He visto algunos revolotear con su batir de alas anárquico y ebrio en otras noches de mayor entusiasmo. Llevo puesto mi batín verde de cuadros, con rayas rojas y amarillas. Con él atesoro la energía que necesito para quedarme en casa y no hablar con nadie. Es el segundo batín que he tenido, el primero era uno gris con rayas azules que heredé de mi abuelo. Creedme, una herencia así es como para estar orgulloso. El batín es esta noche lo que para otros es la chupa de cuero o la navaja en el bolsillo. El arma con la que me camuflo o me defiendo de la ciudad. Cuando ya no pueda abrigar a los fantasmas con él iré a alguna perrera y me traeré un chucho simpático al que llamaré Sue.

Estoy pensando que debería sacar unas pechugas de pollo para que se descongelen. He empezado a congelar el pollo en bolsas individuales, así por raciones. En cada bolsa escribo la fecha y luego debajo un verso o un lema o algo, con rotulador permanente. Me gusta porque escribo cosas que me parecen importantes, con afán de permanencia, pero en un lugar inadecuado, por lo que quince días después tienen que ir por fuerza a la basura, mojados y apestando a sangre de pollo.
XI. JOHNNY CASH



Escúchenlo y siempre volverán a sus cabales.
Bob Dylan sobre Johnny Cash

martes, 12 de octubre de 2010

X. FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS


La causa por que han muerto y destruído tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener por su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días e subir a estados muy altos e sin proporción de sus personas (conviene a saber): por la insaciable codicia e ambición que han tenido, que ha sido mayor que en el mundo ser pudo, por ser aquellas tierras tan felices e tan ricas, e las gentes tan humildes, tan pacientes y tan fáciles a sujetarlas; a las cuales no han tenido más respecto ni dellas han hecho más cuenta ni estima (hablo con verdad por lo que sé y he visto todo el dicho tiempo), no digo que de bestias (porque pluguiera a Dios que como a bestias las hubieran tractado y estimado), pero como y menos que estiércol de las plazas. Y así han curado de sus vidas y de sus ánimas, e por esto todos los números e cuentos dichos han muerto sin fee, sin sacramentos. Y esta es una muy notoria y averiguada verdad, que todos, aunque sean los tiranos y matadores, la saben e la confiesan: que nunca los indios de todas las Indias hicieron mal alguno a cristianos, antes los tuvieron por venidos del cielo, hasta que, primero, muchas veces hubieron recebido ellos o sus vecinos muchos males, robos, muertes, violencias y vejaciones dellos mesmos. [...]

Entre infinitas maldades que éste hizo e consintió hacer el tiempo que gobernó fué que, dándole un cacique o señor, de su voluntad o por miedo (como más es verdad), nueve mil castellanos, no contentos con esto prendieron al dicho señor e átanlo a un palo sentado en el suelo, y extendidos los pies pónenle fuego a ellos porque diese más oro, y él envió a su casa e trajeron otros tres mil castellanos; tórnanle a dar tormentos, y él, no dando más oro porque no lo tenía, o porque no lo quería dar, tuviéronle de aquella manera hasta que los tuétanos le saltaron por las plantas e así murió. Y destos fueron infinitas veces las que a señores mataron y atormentaron por sacarles oro.

Brevísima relación de la destrucción de las Indias
(año 1552)

FELIZ DÍA DE LA RESISTENCIA INDÍGENA

viernes, 8 de octubre de 2010

Irrealidades 1


Entro en un bar oscuro que tiene las paredes descascarilladas. En la puerta el dibujo de un niño crucificado con una corona de espinas. Solo hay dos focos reflectantes de luz blanca en dos esquinas. Miro al camarero que de pié en la barra está ofreciendo comida a un grupo de murciélagos albinos enjaulados. Hay ocho personas sentadas por separado en el suelo, en colchones blancos que brillan con las luces reflectantes. Huele a marihuana y el humo blanco parece sentir apetito por un espejo de marco de mármol con columnas que preside la pared vacía del fondo. Suena Into the Groove(y) de Ciccone Youth. El camarero deja a un lado el cuenco con los trozos pequeños de lagarto para los murciélagos y me da la bienvenida afablemente. Sé que los trozos son de lagarto porque algunas escamas verdes y amarillas todavía brillan como ojos de serpiente entre la maleza. Me pone una jarra de cerveza negra, que sabe un poco a brandy al primer sorbo, y una manzana al horno en un plato de té. He traido mi paraguas plegable. Encajo la curva del mango en la barra y me anudo la funda que lo recubre al cinturón. Así puedo beber lo que quiera sin caerme.

Un muchacho de los que están sentados en los colchones se acerca y apaga un cigarrillo sobre la manzana que aun no he tocado. Lleva los labios pintados de azul metálico y una camisa negra de cuero desabrochada. Le cuelga del cuello un cordel con un nudo que sujeta un abrebotellas. Decido dar una segunda oportunidad a su insolencia y le pregunto qué cojones quiere.

- ¿Puedo comerme tu manzana?
- Sí, siempre y cuando consigas que el camarero me sirva otra.

Ya en el callejón le rompo una botella de cerveza en la cabeza. Cuando queda inconsciente en el suelo le corto el cordel con mi navaja y me guardo el abrebotellas en el bolsillo. Vuelvo a casa con el paraguas colgado del cinturón y pisando charcos.

martes, 5 de octubre de 2010


La mayor felicidad consiste en que uno pueda quedarse a solas con su inmundicia y su miseria. También lo es no dejar que nadie te vea. ORHAN PAMUK

Hay días en que el exterminio del optimismo es la más insuperable fuerza vital. Hay días en que la alegría no es suficiente, se necesita el abatimiento y la marginalidad para preservar el pequeño fuego de la felicidad en una pequeña celda solitaria entre las manos, a salvo del aliento pestilente y frío de los demás.

No tengo talentos, no tengo ambiciones específicas, no tengo especial respeto por mi día a día. Solo tengo una felicidad que salvaguardar. Por ella avanzo pisoteando los corazones de los serviles y los pusilánimes.

domingo, 26 de septiembre de 2010


He salido esta tarde de mi casa para buscar la pierna gangrenada del caballero Diego Hurtado de Mendoza.

El 10 de agosto de 1575, este noble hidalgo, diplomático, caballero y poeta, sufrió la amputación de su pierna accidentada, encontrando reposo en la iglesia de los Santos Justo y Pastor. Cuatro días esperó la pierna hasta la muerte de su dueño. Don Diego fue enterrado finalmente en el Monasterio de La Latina de Madrid. No he encontrado mención alguna acerca del lugar de reposo definitivo de la pierna, parece probable que ambos fragmentos ergonómicos recibieran sepultura definitiva por separado, por lo que esta tarde he salido a buscarla.

"Yo, como don Quijote, me invento pasiones sólo para ejercitarme". Voltaire dixit. Las últimas hipótesis, un estudio paleográfico difundido en marzo de 2010, apuntan a Don Diego como probable autor del Lazarillo de Tormes, libro inmortal, primera novela moderna. Como aventura para ejercitarme, la búsqueda de la pierna perdida de este gallardo me ha parecido de las mejores. He ido a la iglesia de los Santos Justo y Pastor en la calle del Dos de Mayo, en Madrid. Había misa de ocho por lo que no he podido preguntar al párroco la información que necesito. Prometo volver de tanto en cuanto, a ver si descubro algo. Se lo debo a las novelas y a las piernas venideras.

jueves, 23 de septiembre de 2010


Veo la fotografía de la nueva prosa joven catalana sentada en los escalones de madera de alguna biblioteca antigua y parecen monologuistas del club de la comedia. Ahora se ponen nombres a las generaciones para quitarles importancia, nombres de marcas de ultramarinos. Les ponen nombres imbéciles para no nombrar lo imbéciles que resultan. Las generaciones antiguas también tenían mucho de corporativistas, pero algunos se reunían en los cafés y se sajaban las tripas a machetazos o se robaban las novias los unos a los otros para luego reconocerse misóginos cuando no homosexuales. Se dice en el artículo adosado a la tal fotografía: "no se leen entre ellos, no se conocen, dialogan más con los autores muertos y en cambio eso es muy necesario para ver qué hace tu lengua, para intercambiar elementos de la cocina de cada autor: ver quién busca qué y por qué y qué pretendía con ello". En resumidas cuentas: Las generaciones cada vez menos verdaderas, cada vez más aburridas, resultan cada vez más convenientes para el conjunto editorial.

Los editores son el segundo pedazo de mierda más grande de este jodido mundo... después de los escritores. Porque ante el constante ninguneo que los escritores sin libro reciben por parte de los cose-folios, y estamos hablando de gente que escribe bien de verdad, éstos responden con verdadera ilusión, con verdadero "masoquismo de autor", al ver su obra consagrada por fin en la editorial de turno con cuarenta imbéciles más que en lugar de buscar nuevas vías de distribución literaria, se conforman con las antiguas que ya cayeron en manos de los proxenetas, estos organizadores de orgías literarias donde todo es vergüenza y timidez y flacidez, donde no hay estancias para la intimidad de cada uno, donde no se jode como es debido a pesar de la indecencia, porque todos somos, en el fondo, hijos bastardos de la vieja literatura, pero además hijos fallidos, hijos pródigos que ni siquiera vuelven a casa de vez en cuando para discutir.

miércoles, 15 de septiembre de 2010


Cae la primera hoja verde del otoño en el Retiro. Josele dedica un tema al perro que escucha el concierto desde la primera fila. En el bar pido un zumo de kiwi y ahí nadie pilla la broma. El perro ladra entusiasmado durante el estribillo.

¡Os maldigo!

sábado, 11 de septiembre de 2010


El ciudadano común, el ciudadano aburrido va acaparando las primeras páginas de los periódicos y cuanto más dinero quiere agasajar con el escándalo más entretiene al personal. Antes aparecía solo muy de vez en cuando, el pobre, en las esquelas y poco más. Algunos hasta varias veces, no solo con la muerte. Lo de los aniversarios en las esquelas debería restringirse, pienso yo, porque últimamente parece que no se muera nadie... todo son aniversarios y ni uno nuevo incluyen en el almanaque de los siglos. Y es que los vivos saben que hay que volver a los ritos gratuitos en este valle de lágrimas.

Yo, ahora que la ciudad se está volviendo after-pop, estoy pensando en abrir una revista con esquelas de todos los colores. Un aviso de muerte psicodélico siempre engrandece más la vida que la mierda esa del ABC que ya es muerte pasada de moda y que además no cumple con el objetivo publicitario que es la esquela mortuoria, terreno donde se infringen todas las leyes básicas de la publicidad. En mi revista estarán prohibidas las esquelas de aniversario, porque eso es matar dos veces al director gerente y ni un solo capullo hay que lo merezca.

Algunos personajes estarán prohibidos en mi revista, claro está, queda reservado el derecho de admisión. Se va a vender en kioskos y habrá curiosidades y novedades todas las quincenas, epitafios célebres de humoristas muertos, entrevistas y reportajes de las funerarias que más innoven. Además la llamada al luto deberá ser curiosa:

Todos los que quieran hacer una pausa en sus vidas para mostrar afectación por la muerte de ... y así recordarle deberán reunirse el miércoles al atardecer en la colina de las Vistillas vestidos de riguroso naranja con una mazorca de maiz en la mano derecha.

A veces es que a la muerte hay que tomársela con alegría, sobre todo si es la de uno mismo y no hay muchos allegados.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Los poetas se esfuerzan en dotar a la calle de romanticismo urbano, como si el verso saliera del grifo de las fuentes para mojar la bragueta de los duques. Leo en los autobuses los carteles de "Poesía en la calle", "Ni un día sin Poesía" y mierdas por el estilo, donde algunos poetas suenan horteras ya a las 7 de la mañana. El hastío conviene a la poesía como el granizo conviene a las urracas porque pela los campos de garrotes y seres humanos. Algunos poetas existen que suenan cojonudo siempre y que sirven de referencia moral para el que madruga o el que se acuesta de día, que en realidad es el único que necesita colgar poesía sobre la cama como un Santo Cristo de Limpias.

Yo tenía santos y cristos en la mesilla a los que les faltaban los dedos porque habían estado enterrados cuando vinieron los rojos. Algunas veces hasta me hablaban en las noches de la fiebre y siempre les mostré respeto por lo de enterrados en vida. Hubo un momento que me dijeron: "Chaval, ya tienes 14 años y no te vas a pegar la vida aquí escuchando nuestras historias de alambre y porcelana vieja, así que coje lo que te sirva y desaparece".

Entonces vino la poesía como una madre sudorosa a celebrar los inviernos. Tengo a la muy puta guardada entre los trastos viejos y la voy rescatando en los días de las victorias venideras, porque han estado enterrados, los poemas, y han cogido la fuerza de los santos martirizados para volver a los consejos y las fiebres, para poblar el rincón de la casa que te hace olvidar la peste de los autobuses.

jueves, 26 de agosto de 2010

IX. THE VELVET UNDERGROUND


En este verano de las oportunidades habría que repoblar las rotondas, esos circulos casi vírgenes de césped donde habitan las palomas más místicas. En esas isletas perpetuamente amenazadas por los coches, las palomas construyen su yoga con el humo de los tubos de escape y su marginación, se saben no deseadas, nadie quiere llevárselas en bolsas de redecilla para merendárselas asadas y eso las deja tranquilas en el centro mismo de la ciudad donde nadie mira. En el centro de la nada hay otra fiesta, porque lo dice Juarroz y en mi cabeza lleva semanas resonando como un mantra hasta la extenuación.

En el verano de la ciudad, ésta se abre como una máquina tragaperras averiada, donde descubres de un vistazo todos los trucos, todos los pequeños resortes y engranajes viciosos. También descubres que dentro en realidad no queda ni un puto duro, que solo va a funcionar con lo que tú eches. Yo ya estoy hasta la polla y me voy a aprovechar de la debilidad del asfalto, que se está ahumando en el agosto. Se acabaron estas tristezas de trilero, estas bolitas de cromo en los bolsillos que no puedo aprovechar porque está muy feo engatusar. Estoy deseando robarle el alma de un tirón a los que presumen de no flaquear y echarme a correr en dirección a la sierra para ocultarme en el bosque. Y a ver entonces qué haces, soplagaitas. Con tu alma en mis manos y yo usándola de cebo para cetrerías.

Yo quiero pensar que el verano traerá la revolución, que la belleza será convulsiva o no será nada. ¿Que la revolución es solo un sentimiento, Pier Paolo? Adelante entonces, y además adrede. Los sentimientos sangran y hacen costra y se reinfectan y hacen fiebre de la de delirar (¿Me la está chupando un ángel con un transistor encendido en la cabeza? ¿Qué es eso en la pared que cuelga como una rata muerta pero que huele a campo de girasoles?). Eso lo he visto hasta la jodida saciedad.

Ahora ha llegado el tiempo de los asesinos. Pero lo que nos vamos a cargar no tiene rostro, tiene solo la virginalidad de un culo al que nunca se la han metido hasta el fondo.

domingo, 15 de agosto de 2010

Se van las vacaciones como se va una borrachera de vino caro, dejando una resaca pestilente y atormentada. Juraría que he evacuado sangre en algun momento y que estoy en medio de un mareo infinitesimal. Este próximo año pinta prometedor: unas cuantas noches no consecutivas de muertes y muertes entrelazadas de hospital, seres inocentes que no tienen fuerzas para llorar ni quejarse porque se concentran en vivir a través de un tubo de oxígeno. Quiero pensar que todos mis próximos muertos han buceado este verano en arrecifes que justifican una vida.

Hay arrecifes que justifican una vida, tiene que haberlos, porque los niños que van a morir en mis noches de no dormir, en vela junto a sus camas, tienen que soñar que bucean y juguetean con las anémonas peinándoles los cabellos gelatinosos y rosas, sabiéndose los reyes del mar. Yo voy a trabajar sus cuerpos desanjelados con calma, quizá hasta rece a los océanos para que les tenga en su gloria mientras les infundo vida en forma de droga. Me gustaría que soñaran que bucean de nuevo mientras les ajusto el tubo endotraqueal, me gustaría pensar que estamos solamente hablando de zambullirse en el mar.

No creo que una vida como esta pueda elegirse, creo que te tropiezas con ella como por accidente.