J.D.Salinger

¿Sabes lo que me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si pudiera elegir? (...) Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura.

Helmut Newton

Helmut Newton
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miércoles, 9 de marzo de 2011

Majestat Batlló. Siglo XII


Exposición de arte románico del MNAC en Madrid. Redescubro después de años la nostalgia de la carcoma. La carcoma deja los santos de madera repletos de agujeros de escopeta, de tragaluces y zorreras. Por ella los corazones inertes respiran, parece que completara la vida de la madera muerta, que la dotara de algo así como una resurrección. Los muebles de la infancia están poblados de carcoma y ahora nos parece que vivían más y mejor. Hemos desterrado a la carcoma y me pregunto dónde se esconde ahora que necesitamos que nuestros hogares respiren de alguna manera.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Calafateador. Francisco Neiro


Decido un pequeño homenaje sobre la marcha a todos los escultores del mundo, mi profesión más envidiada. Leo en el periódico que cierra el Chillida Leku, donde peregriné para huir de los pasos con Cristos y apóstoles lastimosos en una Pascua desastrosa de hace ya algunos años. Me entristezco porque caduca para el mundo la escultura de lo invisible, de lo inservible. Llueve esta tarde en Madrid. En mi buhardilla no hay espacio para la piedra, no hay un horno con que soldar, no tengo hachas con las que rebuscar en la madera. Solo tengo periódicos con los que no manchar el suelo, ahora que tengo la nuca húmeda, ahora que mi mente rezuma gotas negras de mercurio. Salgo a la calle donde los cláxon amamantan a las multitudes. Paseo buscando galerías, templos paganos. Durante una hora camino entre titanes de madera de pino mediterráneo, bailaoras, calafateadores pintados por la mano de Leiro, y luego en la calle otra vez, de nuevo abandonado por la madera, camino entre los charcos pensando en invadir los arrozales. Un taller donde dormir, un taller donde ocultarme, un taller donde despertar con toda esa masa pagana mirándome, como un dios-fauno feo, terrible, de las fuentes y los caudales. Y mientras camino de vuelta a casa, otra vez los cláxon... "Esta brumosa mañana de invierno / no desprecies la joya verde entre las ramas / sólo porque es la luz del semáforo".
Et in Arcadia ego.

domingo, 28 de noviembre de 2010


JAMES ENSOR

Ensor dibuja los soles de Ostende vomitando y a los payasos del mundo orinando de cara a la pared porque la luz tiene un reverso de angustia y una promesa de desaparición que falsea y agota todas las fiestas. Ensor levanta la copa de tinta o de sanguina brindando por el fin de los maleficios y luego la derrama sobre los ojos de los comediantes, el hijo de puta, y al volver en sí ya se quitan las máscaras blancas de demonio negro y se van al Congo a matar niños escuálidos para tener con que reir el resto de sus días. Hay un Cristo que es el de Ensor que es el Cristo entre los demonios, o sea, un Dios que a la vez es tentado y acosado por el mal. Y luego está el hombre, el vecino, la prostituta, el alcalde, que engendran hijos a los que hacen crecer bajo máscaras de fealdad, de infamia, esas que se adhieren a la cara de los recién nacidos y que no se destiñen con el agua de los bautizados. Esas que como en ese cuento chino ancestral terminan dotando al rostro verdadero con la forma de la máscara que sostienen, y ahí es donde Ensor dibuja la duda en cada hombre, en cada mujer: ¿qué máscara, qué rostro me identifica si los astros me observan nauseosos, pero siguen dando vueltas y siempre, siempre retornan?

miércoles, 9 de junio de 2010


MIQUEL BARCELÓ

Barceló ya percibe en sus primeros años de Mallorca que va a pintar como caga el albatros, cubriendo los acantilados del lienzo de biología corrosiva. Al principio retrata su estudio, su biblioteca que se abre al mar a través de una ventana por donde caben las barcas y los pianos. No es todavía la pintura telúrica y amorfa que habrá de ser, pero pasa de la academia y se escapa a coger cangrejos, eso se ve desde el principio.

Luego en París "vuelve al Louvre como el animal al abrevadero", eso lo dice en sus diarios y pinta como si la tierra se hubiera tragado el museo, porque ya en él se ve efectivamente que la naturaleza va a tragarse la pintura, pintura que trata de disciplinar a la arcilla convirtiéndola en ánforas, que no la deja hablar tapando sus ecos con agua estancada de bidé.

Barceló está con la "Danza de la muerte" de Lorca:
El mascarón. Mirad el mascarón
como viene del África a New York. (...)

En la marchita soledad sin onda
el abollado mascarón danzaba.
Medio lado del mundo era de arena,
mercurio y sol dormido el otro medio.

El lado del sol dormido de la ciudad-pintura civilizada está despertando a la embriaguez de la arena. La selva todavía tendrá que invadir las bibliotecas y chuparle el agua a las tuberías.

Que ya las cobras silbarán por los últimos pisos.
Que ya las ortigas estremecerán patios y terrazas.
Que ya la Bolsa será una pirámide de musgo.
Que ya vendrán lianas después de los fusiles
y muy pronto, muy pronto, muy pronto.
¡Ay, Wall Street!

El mascarón. ¡Mirad el mascarón!
¡Cómo escupe veneno de bosque
por la angustia imperfecta de Nueva York!

Ya que no ha llegado el "muy pronto, muy pronto, muy pronto" lorquiano todavía, Barceló mira a África, al desierto que se mueve como los ríos, pero que cubre la pintura, que la entierra, en lugar de lavarla. El pintor encuentra un buen día un autorretrato olvidado en un rincón de su cabaña de Mali que, después de guardarlo durante veinte años, ha sido invadido por los hongos y por un nido de abejorros. Y parece que toda esta profecía se va cumpliendo en su mismo rostro, que la mano deforme de la naturaleza a través del pincel cubre ya catedrales y salas de oficinas, que naturaleza y pintura ya son una sola cosa y el artista solo un medio por donde trepar la yedra. Solo queda la destrucción y el olor a mango de la lava.

Cuando las termitas hayan devorado los museos. Cuando mis obras se hayan reducido a polvo. Si debe sobrevivir algún fragmento, ser hallado de nuevo, pido al cielo que sea una papaya abierta o la redondez de un vientre, y sobre todo que conserven algo del color (después de tanto tiempo) del fuego que me abrasa.

El insomnio, el viento que me arranca mis cuadros, el color y las horas de aburrimiento mortal. Y de pronto como un relámpago, una imagen, un olor, un algo que traspasa por un momento mi cuerpo, y una felicidad absoluta nunca conocida en otra parte.

Esto es el Mal de África.

DIARIO. Miquel Barceló.
4 de noviembre de 1994.

domingo, 16 de mayo de 2010

La serenata. George Yepes


ARTE CHICANO

La actual frontera entre México y USA fue creada por una guerra: la méxico-americana (1847-1848). Después de entrar en México DF, los Estados Unidos hicieron firmar a México el tratado de Guadalupe Hidalgo por el cual los mexicanos cedían las tierras que son ahora Arizona, California, Nuevo México, Texas, Utah, Nevada y parte de Colorado y Wyoming, a cambio de 15 millones de dólares.

Así, la cultura de los mexicanos que quedaron en el territorio norte fue transformándose poco a poco, dando paso a una nueva identidad cultural, totalmente propia, pero que comportaba/compartía dos cuadros de referencia. Un siglo después de la construcción de esa frontera, empezó una profusa emigración del sur al norte que no ha hecho más que ir en aumento. Hacia 1960 el número de mexicanos trabajando en los campos de sus ex-tierras, pero sin ninguna cobertura social, era ya lo suficientemente grande como para que empezaran a exigir ciertas condiciones de trabajo. Es cuando nace el Chicano (término que refleja raíces precolombinas) Civil Rights Movement, con César Chávez como líder. Este movimiento pronto sintió la necesidad de disponer tanto de eslóganes como de una iconografía propia. En 1965 se unieron al movimiento estudiantes y artistas. Estos últimos inspirándose en los muralistas de su país de origen y en su voluntad de inmortalizar a los héroes populares, crearon una fascinante cartografía tanto antropológica como político-social.

Lady of the butterflies: Terra Nostra.
George Yepes



En los años setenta ya se les reconocía, en sus propias comunidades, no ya como artistas activistas sino como artistas a secas. No es hasta fechas relativamente recientes que han empezado a ser aceptados por Norteamérica como una potente y autóctona corriente artística.

Novia azul. George Yepes

Los creadores mexicanos están presentes en la escena artística estadounidense desde principios del siglo XX, a partir de la revolución de 1910, que desencadena el primer desplazamiento masivo de emigrantes. El Plan Espiritual de Aztlán marca el nacimiento del arte chicano, cuya primera etapa se extiende hasta finales de la década de 1970. Además del realismo ruso y mexicano, los artistas chicanos incorporan a sus modelos la revolución cubana. El muralismo arraiga especialmente entre ellos por la misma razón que lo había hecho entre los mexicanos: las óptimas condiciones climatológicas. En el caso de Los Ángeles, capital mundial del muralismo, se sumaba otro hecho importante: los kilómetros y kilómetros de muros construidos alrededor de las autopistas, enormes superficies visibles y aptas para pintar. Aunque ya configurada, la estética chicana no emerge con fuerza hasta 1977, cuando el National Endowment for the Arts decide prestar atención a un colectivo que combina activismo político e inteligencia creativa mediante las técnicas más diversas.

En el término Aztlán se reconocen exclusivamente una serie de artistas formados en los inicios del Movimiento, en sintonía con el llamado Plan Espiritual de Aztlán. Varios de ellos viven en Los Ángeles, la ciudad donde ha tenido mayor auge la corriente de pintura urbana que nos interesa subrayar. Habría que añadir que no nos centramos sólo en una ciudad, sino casi en un barrio: East LA, la zona considerada más dura, situada al Este de Los Angeles River.

Los artistas políticamente comprometidos de los años 60 han visto cumplirse muchas de sus reivindicaciones y objetivos: reconocimiento de la cultura autóctona, acceso general a los diferentes niveles de enseñanza, instauración de departamentos específicos y programas bilingües en las universidades, etc.
A pesar de los problemas pendientes, estos factores han permitido al creador dejar de tener como responsabilidad primordial servir de plataforma ideológica. En consecuencia, ha podido sumergirse en su estudio y explorar su intimidad.

Dreams of flight. David Botello

Habiendo alcanzado la pintura mural una significación tan marcada en sus comienzos —y el graffiti, telón de fondo constante en los barrios chicanos, puede considerarse una extensión del muralismo—, seguir la pista de algunos de estos pintores entraña un especial atractivo. Ante todo, continúan siendo figurativos, porque continúan queriendo ser espejo de una realidad social. Debido a la asociación preferente que se ha establecido entre jóvenes artistas contemporáneos y nuevos medios de expresión (performance, vídeo, fotografía, instalación…), la pintura chicana ha tenido pocas oportunidades de difusión.

Extraído de un folleto olvidado al fondo de un cajón que nunca leí.
La Casa Encendida. Madrid.

Páginas interesantes:
http://www.georgeyepes.com
http://www.thechicanocollection.net